“Por ahí me voy unos días a la costa con los chicos, amor”… y disparó la frase. La sorpresa se convierte en miedo, y el miedo en horror a medida que pasan los días. Se va acercando el momento en el que él se embarca en el crucero de la jode de noche y las chicas en bikini de de día. Mis altibajos emocionales no tienen una explicación racional, pero se suceden con frecuencia incrementada. Lo que ahora es - ¡No hay problema! Yo confío en él – en una hora se deforma a – sus malditas vacaciones van al engaño seguro.
Mi novio ya anunció que se va a ir tres días con sus amigos a la playa. Faltan meses, pero ya me quita el sueño. No quiero ser asi, quiero ser una mujer segura de si misma, quien no cree que pueda perder a su novio de esa manera porque ella vale mucho. Quiero ser es mujer que cuando su hombre se va de viaje, el que se queda preocupado es el por dejarla sola en la ciudad. A veces lo intento ¿pero a quién quiero engañar? Estoy más preocupada que perro en ascensor.
Otra faceta mia que no conocía sale a la luz. Me veo afectada en demasía por las opiniones de la gente que me da consejos. Los de “más de 40” se pusieron de acuerdo. Todos recitan el mismo discurso: “No te preocupes, TODOS a tu edad (21) salen con muchas a la vez.” Pero gracias por tantos deseos de felicidad!! Pienso yo. Prácticamente me están diciendo que voy a lucir unos hermosos cuernos pero que me quede tranquila que es normal. Que indignante. Y a veces pienso si tendrán razón, al fin y al cabo los mayores son lo que mas experiencia tienen. Espero que estén equivocados…
También escuche cosas buenas (y más lógicas): que cada persona y cada relación son distintas, que hay gente infiel tanto como fiel, y que si la infidelidad se da a lugar, ¡¡no es normal!! ¡el que es infiel ES un cerdo mentiroso hdp! Esa opción es la que mas me complace. El problema es como identificarlos. A veces se descubre y otras no. A veces se descubre y otras no. A veces una se preocupa sin razón porque nunca fue engañada aunque ella no esté segura.
Últimamente, la importancia depositada en las opiniones ajenas fue restada de las que de verdad importan: la mía y la de él. La verdad es que recién empezamos a salir (seis meses) y nunca me dio motivos para desconfiar de él. Es más, es uno de los hombres más buenos y nobles que conozco. Eso no quita que me pueda engañar, pero definitivamente cambia las probabilidades y de todas maneras no le puedo pedir que no se vaya de vacaciones.
Tras patéticas reflexiones por mi parte, llego a la conclusión de que la única que me queda es armarme de paciencia y confianza y dejarlo partir. Sería la primera vez que nuestro amor es puesto a prueba de esta forma, pero si lo superamos creo que la relación se fortalecerá. En perspectivas de que similares puestas a prueba, como ser vacaciones por separado, son inevitables en una relación a largo plazo, y vacios de inseguridad deberían ser aguantados porque de lo contrario sería imposible mantener cualquier relación, voy a darme un nuevo aire de confianza terminando este ensayo con mi frase preferida dicha en voz fuerte y segura: “Fiel hasta que se demuestre lo contrario.”